Carnavales de España
Guía de carnavales de España: las citas imprescindibles ordenadas por proximidad, con fechas y consejos.
Fechas confirmadas · 5
23–8 ene–feb Carnaval de Vinaròs Vinaròs, Castellón Carnaval 30–20 ene–feb Carnaval de Águilas Águilas, Murcia Carnaval 30–10 ene–feb Carnaval de Herencia Herencia, Ciudad Real Carnaval 5–13 feb Carnaval de La Bañeza La Bañeza, León Carnaval 5–9 feb Carnaval del Toro Ciudad Rodrigo, Salamanca CarnavalFechas por confirmar
≈ feb Carnaval de Santa Cruz de Tenerife Santa Cruz de Tenerife Carnaval ≈ feb Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas Carnaval ≈ ene Carnavales de Ituren y Zubieta Ituren, Navarra Carnaval ≈ feb Carnaval de Cádiz Cádiz Carnaval ≈ feb Carnaval de Sitges Sitges, Barcelona Carnaval ≈ feb Antroxu de Avilés Avilés, Asturias Carnaval ≈ feb Carnaval de Altsasu (Momotxorroak) Altsasu/Alsasua, Navarra Carnaval ≈ feb Carnaval de Badajoz Badajoz Carnaval ≈ feb Carnaval de Bielsa Bielsa, Huesca Carnaval ≈ feb Carnaval de Santoña (Carnaval del Norte) Santoña, Cantabria Carnaval ≈ feb Carnaval de Tolosa (Inauteriak) Tolosa, Gipuzkoa Carnaval ≈ feb Carnaval de Vilanova i la Geltrú Vilanova i la Geltrú, Barcelona Carnaval ≈ feb Entroido de Laza Laza, Ourense Carnaval ≈ feb Entroido de Verín Verín, Ourense Carnaval ≈ feb Entroido de Xinzo de Limia Xinzo de Limia, Ourense CarnavalCarnavales: la España que se ríe de sí misma
Del ingenio afilado de las chirigotas de Cádiz a las plumas y galas de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas —los dos grandes carnavales atlánticos—, pasando por la fiesta mediterránea de Sitges y el desborde popular de Badajoz, el carnaval español tiene tantas caras como acentos. Las fechas las dicta la Cuaresma: casi siempre febrero, a veces enero o marzo.
Y antes de todos ellos, los carnavales ancestrales: en Ituren y Zubieta, los joaldunak recorren los caseríos navarros a finales de enero con sus cencerros y sus lanas, celebrando un rito anterior a cualquier calendario litúrgico. Quien quiera entender de dónde viene el carnaval, que empiece por ahí.
La mecánica interna varía más de lo que parece: en Cádiz el corazón es un concurso —el del Gran Teatro Falla, que la ciudad sigue durante semanas como una competición deportiva— y la calle es su desbordamiento natural; en Canarias el eje son las galas y los desfiles, con murgas y comparsas ensayando el año entero; en Badajoz mandan los grupos y sus artefactos; y en Sitges, las rúas nocturnas del domingo y el martes. Saber qué se va a ver ahorra decepciones y multiplica el disfrute.
Dos apuntes prácticos: las fechas dependen de la Cuaresma y cambian cada año (cada ficha recoge las de la próxima edición), y los fines de semana grandes exigen reservar pronto — especialmente en las islas, donde el carnaval coincide con la temporada alta turística. El disfraz, en todos los casos, no es atrezzo: es la entrada.
Y conviene no olvidar los rituales de cierre, que son medio carnaval: el entierro de la sardina —con versiones tan espectaculares como la chicharrera o la gaditana— pone el broche paródico de luto y llanto fingido que resume el espíritu del género: reírse de todo, incluida la propia fiesta.
Para elegir destino carnavalero basta una pregunta: ¿qué quieres hacer tú? Escuchar y reír, Cádiz; ver el mayor espectáculo posible, Canarias; bailar sin parar, Badajoz o Sitges; tocar la raíz del rito, los valles navarros. No hay respuesta mala — solo febreros distintos.